En sus inicios para el
cine regional no fue fácil ganar la aceptación de un público exigente que se mostraban incrédulos ante el majestuoso invento.
Puesto que era una novedad de gran excitación y la impresión en los curiosos no era de mayor confianza.
A pesar de la desconfianza ante la novedosa creación, pasó a convertirse en un espectáculo sin precedentes, lleno de pasión y ansia entre miles de espectadores a nivel mundial. El prestigioso proyecto colmó las diminutas salas de teatro y con el pasar de los años se fueron habilitando espacios más cómodos y atractivos y disfrutar así de lo que para entonces ya era historia.
La locura causada por la aparición del cine desató un importante movimiento en materia de publicidad. La prensa escrita revolucionó y su misión los llevó a luchar contra la carrera del tiempo, para estar al día con las informaciones que desataba la aparición del cine. Surgieron revistas y publicaciones interesantes, y la mayoría de estas tenían más bien una vida efímera. Una de las más antiguas y relevantes publicaciones fue Cine y Espectáculos que, en la Caracas de 1918 repartía quincenal y gratuitamente seis mil ejemplares que difundían en todo el país las películas a verse en los próximos días.
Los inicios del cine venezolano y consigo el cine zuliano se sitúa hacia finales del siglo XIX cuando en Maracaibo el 28 de enero de 1897 trece meses después de haberse dado a conocer por los Lumiere el invento del cine, se proyectó al público de Maracaibo las dos primeras cintas en el
teatro Baralt “Muchachos bañándose en el lago” y “Un gran especialista sacando muelas en el hotel Europa”.
Estas películas fueron las primeras en ser producidas y exhibidas en Venezuela, por su propio realizador el zuliano
Manuel Trujillo Durán quien era fotográfo, pintor, fotograbador, representante de varias casas fotográficas norteamericanas y editor de la revista “LUZ Y SOMBRA”. Fundó con su hermano Guillermo la revista “ EL RAYO DE LUZ” y el periódico de gran formato “GUTENBERG” . Además trajo a Maracaibo el
Vitascospio, el Cinematógrafo así como el primer cine parlante.
Manuel Trujillo Durán, al presentar en enero de 1897 sus producciones fílmicas, intercalas con las películas producidas por los hermanos Lumiere le permitía a Venezuela y en especial a Maracaibo, ser la sede de un acontecimiento excepcional que marcaría a la región cultural, social económica y políticamente. Y así Trujillo Durán pudo posicionarse dentro del mundo cinematográfico como el pionero en incentivar una trascendental gama de producciones fílmicas.
Es importante resaltar que el inicio fue una etapa heroica y pionera; artesanal, preindustrial o precapitalista, que sólo producía de manera esporádica uno o dos filmes al año, ya que no se contaba con el material y personal técnico para producirlo. Son pocos los filmes realizados en aquellos años que han logrado perdurar; la gran mayoría se perdió irremisiblemente en incendios o por la indiferencia general de un país que no alcanzaba a comprender la importancia de su propio cine.
Fue necesario esperar hasta los años setenta para que comenzaran a otorgarse créditos de financiamientos a productores y realizadores, lo que hizo posible una revitalización de la actividad y la garantía de una producción más estable, coherente y continua.